¿Cómo pasar el duelo por la muerte de nuestra mascota? - Residencia Canina 3 PATAS

Para la gran mayoría de nosotros, una mascota, nuestro fiel amigo de compañía y juegos, se encuentra en un lugar entre el familiar y el amigo, es algo más y algo menos, sin saber exactamente dónde colocar a ese compañero ideal que nunca te falla, que en su silencio siempre está contigo, en los buenos y también en los malos momentos, permaneciendo a tu lado sin reproches ni condiciones, solo a tu lado, esperando una caricia, un abrazo o un rato de juegos.

No es de extrañar, por tanto, que quien pasa con nosotros unos años de nuestra vida, en íntima compañía, viviendo momentos dulces y amargos, ocupe un lugar muy importante en nuestro corazón. No es de extrañar que cuando se va para siempre, sintamos ese vacío tan característico que sentimos por los seres queridos. Sí, cuando un animal de compañía se muere tenemos que pasar un periodo de duelo, que suele ser una experiencia muy dolorosa y estresante.

El periodo de duelo

Sabemos que cuando un familiar o una persona querida se va para siempre existe un periodo de duelo con una serie de fases que nos ayudan a afrontar este periodo y a ser conscientes de por dónde estamos pasando, y también para saber cuánto tiempo de sufrimiento nos queda. Las fases de un duelo son, en primer lugar, la negación del hecho, en segundo lugar, una etapa de ira y culpabilidad, una tercera fase sería la de la negociación, seguida de la depresión y, por último, la aceptación de la muerte.

Estas fases son perfectamente extrapolables al deceso de una mascota, pues el concepto que hemos tenido de ella en vida era muy próximo al de un familiar y desde luego totalmente comparable al de un amigo o un ser querido. Tal vez, la parte con la que encontremos una mayor diferencia es en la segunda fase, cuando entramos en una espiral de culpabilidad difícil de soportar, pues en la mayoría de los casos se da la sensación de que no se hizo lo suficiente para mantenerla con vida, extremándose en los casos en los que se recurre a la eutanasia.

Se considera que el proceso de duelo de una mascota puede variar dependiendo de muchos factores; cuántas mascotas se tienen en casa, la relación entre persona y animal, el periodo de convalecencia… oscilando entre 6 meses y un año.

Posibles consecuencias  

Según diversos estudios realizados sobre personas que habían sufrido la repentina muerte de su mascota, se llegó a comprobar que, en ocasiones, en un 12 % de las personas afectadas podría producir una incapacitación emocional que derivase en patologías psicológicas de diverso alcance, aunque no fuese lo más común. Lo más habitual en aquellos que tuvieran cierto grado de amistad con sus mascotas es sufrir síntomas físicos y emocionales, como la falta de apetito, problemas para conciliar el sueño, falta de concentración, sentimiento de soledad…

Un entierro digno

Con un rito funerario, nos libramos de una carga que se puede hacer insoportable con el paso del tiempo, con un entierro digno, al igual que hacemos con las personas fallecidas, conseguimos despedirnos de una manera completamente formal de un amigo, aceptar el momento y la realidad de la nueva situación, presentando, además, los respetos que merece alguien que nos quiso y protegió en vida. Para llevar a cabo este acto no es obligado recurrir a un servicio funerario, a un crematorio de animales, basta con hacerlo en la intimidad del hogar o en aquel lugar tan especial, preferido por el animal, para correr y saltar, donde fue tan feliz en algunos momentos de su vida.

Conclusión

Se recomienda, por tanto, no huir de este momento e irnos preparando conscientemente del hecho, que tarde o temprano va a ocurrir. Con ello facilitamos los procesos mentales que tendremos que enfrentar el día de la pérdida.

Es muy positivo, a nivel psicológico, realizar un acto de despedida formal, un evento conmemorativo, no importa el nivel de esta despedida, solo debe ser sincero, que nos sirva para tomar consciencia de la situación actual. Puede ser escribiendo una carta, plantando un árbol, esparciendo sus cenizas en un espacio concreto…

Un consejo para finalizar, debemos dejar que duela, no reprimirlo ni esconderlo, dejar que fluya para vaciarnos de pena y dolor, tocar el fondo que una muerte de este tipo nos depara para volver a salir solo con los recuerdos gratos y la felicidad que nos proporcionó mientras estuvo viva, y no tapar esta sensación tratando de sustituirla con otro animal, pues ni olvidaremos el anterior ni nos entregaremos por completo al amor del recién llegado.