Si el perro duerme, el perro está sano y es feliz - Residencia Canina 3 PATAS

En ocasiones, admiramos y envidiamos a nuestras mascotas caninas, siempre felices, con una energía inagotable, sin problemas de trabajo, y con una capacidad asombrosa y una libertad total para dormir cuando quieran y en cualquier lugar. Y es que los perros son bastante dormilones, ya que pasan una media de 13 o 14 horas al día dormidos o dormitando a lo largo de su vida.

Si vemos a nuestro fiel amigo dormir durante tanto tiempo, no debemos preocuparnos, es algo perfectamente normal, incluso necesario para que goce de buena salud. Para aumentar su bienestar, algo que debemos hacer al adquirir la responsabilidad de tener un perro, es aconsejable que estemos atentos a su rutina de sueño para saber a ciencia cierta si es feliz con nosotros o tiene preocupaciones, si vive en un estado de nerviosismo tal que no le deja dormir, lo que le puede acarrear serios problemas de salud.

El sueño de los perros tiene las mismas fases que el de las personas y también se realiza en su mayor parte de noche. Dependiendo de factores como la edad o la época del año, el perro dormirá más o menos.

Las horas que necesita un perro para dormir

Cómo hemos comentado, la edad del perro influye sobre la cantidad de horas que pase durmiendo, cuanto más cachorro, más duermen. Se estima que, aproximadamente, hasta las 12 semanas de vida lo habitual en estos animales es que duerman hasta un 90 % del tiempo, es decir, entre 18 y 20 horas al día.

El descanso según la edad

Esto es bastante fácil de entender, los cachorros se cansan con mucha facilidad, sus primeras semanas son muy excitantes, todo se presenta muy emocionante y en ocasiones terrorífico, lo que produce en su pequeño organismo una situación de estrés parecida al deporte físico, que lo cansa y, por tanto, necesita dormir para recuperar las energías para que su emocionante e inocente vida vuelva a la carga.

Con el paso del tiempo, las cosas que ocurren a su alrededor ya no son tan interesantes ni tan emocionantes, tomándose la vida con más calma, controlan mejor su actividad física y mental, por lo que la necesidad de dormir no es tan acuciante, pasando más tiempo entretenido y despierto.

El perro adulto, por su parte, no necesita más de 15 horas de sueño diario, aunque no las duerme seguidas, sino que las distribuye a placer, dejando como norma general 10 horas para la noche y 5 repartidas para el resto del día. Al dormir tanto, los perros adultos deben mantener un régimen de ejercicios intenso, ya sea con juegos o con paseos, para que las horas de sueño les sirvan para recuperar las energías gastadas y no para acumular grasas.

En cuanto a los perros más viejos, vuelven a recuperar horas de sueño, al igual que cuando eran cachorros, no poseen tanta energía y su cuerpo se vuelve más pesado. Aunque su ritmo disminuya, las personas, como dueñas, debemos seguir proporcionándoles actividades que lo mantengan activo para que se ejercite, si se dejan llevar por una vida con exceso de horas de sueño su organismo puede deteriorarse demasiado deprisa y facilitar la llegada de enfermedades.

El descanso según la época del año

Efectivamente, la época del año es otro de los factores decisivos para determinar las horas que duermen las mascotas caninas, algo en lo que también se parecen a los humanos. No en vano es uno de los animales domésticos que más se han adaptado a la vida familiar con personas.

En invierno, al ser los días más cortos, aumentar el frío y en ocasiones con lluvias, los perros prefieren, como es lógico, buscar un lugar seco, calentito y al resguardo de las inclemencias. Prefieren cuando el frío arrecia o el clima no es demasiado agradable quedarse tumbados y no salir a pasear, nadie puede reprochar que prefieran dormitar bajo una mantita al calor del hogar.

En los meses de más calor, sin embargo, duermen bastante menos, y es que además que hay más horas de luz, el calor dificulta el conseguir dormir, por lo que no es de extrañar que durante la noche, y más aún durante el día, se levanten varias veces para beber o buscar un lugar más fresco.